Entrada destacada

COMO QUIEREN SER CUIDADOS LAS PERSONAS MAYORES

Os invito a ver este vídeo, para comprender como quieren y querremos, (cuando seamos personas mayores ) ser cuidados, para reflexionar......

lunes, 5 de octubre de 2015

ADAPTACIÓN DEL LÉXICO DE LA INSTITUCIÓN A LAS CARACTERÍSTICAS DE LA PERSONA USUARIA.

Es importante considerar la forma en la que denominamos o describimos al usuario o a su dependencia, como realizamos determinadas comunicaciones a las personas con dependencia, y en general la forma de expresarnos con ellas y en el entorno de la institución.

Por ejemplo si a una residente que nunca termina la comida, al servirle le decimos “Más vale que te lo comas todo, guapa”, ese “guapa” está expresando que estamos hartos de su comportamiento. Nosotros le hemos asignado un significado negativo a una palabra positiva (guapa).

Tenemos que saber que algunos términos que empleamos poseen connotaciones negativas que hacen sentir mal a la persona y que afectan a su autoestima y a su estado de salud.

Por ejemplo, la palabra “viejo” tiene una connotación negativa, aunque no se utilice con esa intención, por lo que utilizaremos otros de carácter neutral “persona mayor” “persona de tercera edad”. Otros términos como “discapacitado” o “enfermo” definen de manera directa al usuario, lo correcto es separar a la persona de su condición de dependencia o enfermedad (primero es la persona y después su condición, “persona con discapacidad”, “persona que tiene una enfermedad”. Otros términos inadecuados “Deficiente mental” por “persona con discapacidad intelectual o psíquica”, “mongólico” por “persona con síndrome Down”, “psiquiátrico” por “hospital de salud mental”.

Es importante que el personal se informe de cuál es la forma adecuada de dirigirse a los usuarios según su dependencia, características personales y el entorno en el que se va a trabajar. Igualmente es importante utilizar un vocabulario técnico correcto, pero acompañarlas de explicaciones, puesto que de lo contrario no se comprende la información que queremos transmitir.

Otro aspecto importante es disponer de tiempo suficiente para el usuario, para que pueda asimilar la información que le damos. Hay que atender y contestar a sus dudas para completar toda la información sobre su dependencia o enfermedad.

Con ello conseguiremos comunicarnos con él de forma comprensible, aumentando su seguridad y mejorando el proceso de comunicación y la relación entre él y el personal del centro.

Llamarles por su nombre hace que aumente su autoestima, ya que le hacemos saber que nos referimos a ellos y que son importantes para nosotros...

Deberemos emplear un lenguaje positivo, que motive, intentando evitar las frases negativas, como por ejemplo en vez de decirle “No te muevas “resulta más eficaz decirle “permanece quieto”.

Así mismo debemos evitar frases como “no se puede hacer nada” “es imposible” centrándonos en lo que puede hacer.

Debemos poner al alcance de la persona usuaria los recursos materiales necesarios, disponer de todos los instrumentos y herramientas que garanticen la cobertura de las necesidades comunicativas a los usuarios en cualquier momento o situación. Por ejemplo, amplificadores de sonido, gafas de la graduación correcta, etc.

El ambiente será adaptado para facilitar la comunicación en su distribución debe primar la organización, la sencillez, el orden y la seguridad, ya que estos factores disminuyen los riesgos de accidentes y golpes y además favorecen la confianza de la persona en sí misma y la autonomía personal. Deberán estar bien iluminados.

En relación a la comunicación, el entorno debe ser rutinario y estable, porque es prioritario para fomentar su autonomía, mantener sus habilidades y protegerlos frente a posibles accidentes. Las mayores modificaciones deben realizarse para personas que presenten dificultades en la orientación temporal y espacial, y en la atención y la memoria. Entre otras podemos citar:

- Reducir en lo posible sus objetos personales y mantenerlos siempre en mismo lugar con el objetivo de crear una rutina y facilitarles su localización.

- Colocar relojes y calendarios en la pared con números grandes y fáciles de leer.

- Hacer uso de informaciones gráficas (carteles, dibujos, flechas que señalen direcciones o recorridos…).

- Colocar en las puertas de las dependencias carteles con dibujos sencillos que indiquen las tareas o actividades que se realizan en cada una de ellas (cuarto de baño, comedor…).

- Colocar etiquetas con dibujos sencillos en las puertas de armarios y cajones que les facilite la identificación del contenido de los mismos.